Te hablo cada noche con maldiciones, y no me oyes. Tus ojos me acarician. Tus palabras se ríen de dolor.
MENTIRA, todo lo que hoy brilla, pronto se volverá oxido, y seguirá la sal destruyendo todo lo que toque.
La puta que los parió. Me estoy riendo con la mano hecha piedra y no me importa.
Vulnerar con magia como única alternativa.
Me estoy destruyendo. Mírame.
Con tanto éxtasis, locura, y urgencia, destruyo mis limitaciones.
Anhelo fugarme de las prisiones que me he creado. Intentarlo como estilo de vida.
Lograrlo como comienzo de otro ataque sistemático sin pausas a lo que me separa de mi.
Te busco porque las maravillas que dicen de tu jardín son celestiales.
Aquí y ahora volver a salir en blanco y Puro.
Que mis huellas sean un pasado de vulneraciones y tragedias.
Un nunca más.
Maldigo sus esperanzas, porque es mi praxis y sus razones lo que me hace inconforme. Las mismas que aniquilan mis corazas a pulso de martillo, lento y meticuloso.
Lento.
Lento
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