En la disyuntiva
Música que no acompaña, y me lleva donde nunca viví.
Dolor invisible, ciego, y persecutor.
La compañía perfecta son los duendes y sus salvias.
Hijxs del rigor de la infamia. Envenenadxs, y hablo por nosotrxs.
Las alegrías se defienden a su manera de nuestro desprecio.
Aprendiendo que se nos acabaron las vueltas, y nos habían tirado boca al suelo
Hallanaron nuestro célibe santuario. Nos doblegaron.
·Nvnca· Nada·Nadie·
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