jueves 10 de noviembre de 2011

fvk

La luz continuará cegando cuerpos en su brillo incandecente.
Y nosotrxs en la sombra volveremos a sentir nuestros cuerpos una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.

En la tranquilidad no importa la soledad, ni la compañia, ni las frases decorativas.
En la soledad sólo importa que mi yo se mueva.

Sin sangre la vida no es vida, porque el tiempo es tiempo
y el reloj es el paco que me mira al lado de la patrulla y yo de boca al suelo.

No importa, me convenci rapidamente.
Ni con la espalda herida me conformo.
Gritos, golpes de puño, y unas cuantas torceduras.

Me concentro, y me voy olvidando lo que es mi cuerpo durante un momento.

El reloj me mira desde el cielo, lo ignoro.
Suena tac tac tac, me invade, me penetra, ultraja hasta mi ultimo rincón.
El reloj me mira desde el cielo, y planea adelantar su ruido.
Tac Tac tac cada vez mas intenso.
Es que no se aburre este hijo de puta?
Es una lástima, pero yo no me detengo.

Abro un refugio y les niego el placer de verme sufrir.

Nunca están lxs que mas reclaman por una pisca de tu tiempo.
Siempre estan lxs que no olvidan por un segundo tu vida.
Esto como regla de vida para tenerlo presente antes de mendigar un lugar
donde no se ha de merecer algo mas que el eterno odio, malditxs.

Evitar gruñir entre cada acto es imposible como la clemencia al enemigo.
Me he alimentado de odio la vida entera, y hoy no fue la escepción.

Maldigo tener que sentir todo esto. Me obligan a negarme.
Obligan a que aparezca lo mas indigno de mi animalidad.
Me obligan a que siga acorazando mi candor.
Me obligo a no sentir tanto amor, porque no quiero sentir tanto odio, tanto miedo.

Sé que volveré a sentir mi vida en paz en algún momento, porque volveré a amar
en algún momento.
Y mi amor se escapa de sus 4 letras y se proyecta en cada silencio, en cada pausa,
en cada ruido, en cada cariño, o en cada beso.